La exigencia del testimonio constante

Cualquier padre de familia sabe de la importancia de la educación de sus hijos, de la misma forma que es conocedor del insoportable engorro de tener que tratar con niños maleducados. Sin embargo, no es necesario asistir a docenas de fiestas de cumpleaños para darse cuenta que, en la mayoría de los casos, al niño maleducado le corresponden unos padres maleducados. Porque, observando la criatura en cuestión, en seguida pensamos que, en el fondo, los hijos no son sino el reflejo de sus padres. Los creyentes, como hijos del Padre en Jesucristo, somos ante los demás reflejo de Dios. Estamos llamados…

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